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Sobre La Mosca y Pater Iracundus

¡¡¡Hola, hola!!!!

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¡Gracias por leerme! Si estás en esta sección es porque eres un poco cotilla y sientes curiosidad por averiguar quiénes son en realidad La Mosca y Pater Iracundus. Ambos somos personajes creados por  Elena Martínez Blanco, aunque a Pater Iracundus le da vida en el libro Alfonso Aguado. ¿Y quiénes son estos dos autores?¡ Pues ahora lo averiguarás!

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Elena Martínez Blanco nació en Madrid en 1978.
A la hora de elegir qué estudiar, a pesar de que siempre soñó con ser periodista y marcharse de corresponsal a Nueva York, terminó matriculándose en Filología Hispánica por amor a la literatura. Con una imaginación desbordante, desde pequeña vive la mayor parte del tiempo en una nube de fantasía, ya que cualquier situación que ocurre a su alrededor es automáticamente convertida en una historia que escribir por su mente hiperactiva.

Durante varios años fue la presidenta de la asociación cultural Tiramisú Entre Libros (lo que le valió el ser bautizada como Miss Tiramisú) y se dedicó a organizar reuniones literarias todos los meses tanto en Madrid como en Valencia, entre ellos el Encuentro Nacional Anika Entre Libros.

Como gestora cultural, se encarga de organizar los eventos de literatura juvenil del Festival Celsius 232 de Avilés en 2012 y está trabajando en la organización de varios eventos culturales en Madrid. Es asidua a la Semana Negra de Gijón y a cualquier evento que reúna a esa gentuza de mala calaña que son los escritores.

Actualmente vive en Tres Cantos, junto a su hija Nuria, su tortuga Tata y su fantasma residente Jimmy, aunque esa es otra historia digna de contarse aparte.

Puedes seguirla en facebooktwitter y en su propio blog, además de en el twitter y facebook de Mari Loli Baker.

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Alfonso Aguado Giménez

Mi afición a los libros se la debo a Torrebruno. Durante mi pubertad, el cantante castigaba diariamente el cerebro de los niños con sus canciones y sus historias en la televisión, así que busqué refugio en la lectura. Mientras Torrebruno se apoderaba de la pantalla que presidía la salita de mi casa con su sonrisa de vampiro mordisqueador de niños, yo me introducía en los mundos mágicos de los libros. Sin embargo, mis hermanos pequeños continuaban frente al televisor, escuchando: “Tigres, tigres, leones, leones, todos quieren ser los campeones”, una acción suicida que años después sigue causando estragos en su personalidad, en forma de tics nerviosos, insomnio y fobias extrañas.

Estudié Derecho y lo acabé, pero nunca ejercí como abogado. Eran los años ochenta y todo aquel que quisiera estar en la onda tenía que tener un grupo musical, así que yo hice uno. Se llamaba “Última Emoción”, hacíamos música electrónica, conseguimos grabar un disco y nos convertimos en un grupo de “culto”. Yo por aquel entonces aún llevaba en mis diminutas neuronas la pesada carga de la cultura de los años setenta y su sentido masoquista del conocimiento: veía películas de Fassbinder, el nuevo cine alemán, Goddard y leía libros como “El Capital” de Karl Marx, “Superación de la metafísica” de Heidegger , “La náusea” de Sartre y de cualquier autor que cuanto más “coñazo” fuera, más profundo se presumía su mensaje.

Harto de aburrirme y de ser objeto de culto de cuatro devotos, decidí subirme en la máquina que dirigía el tren de la “movida”. Los tiempos estaban cambiando y la gente, también. Mi generación se dio cuenta que no había mayor revolución que convertir la vida en una fiesta. Fracasamos en el intento, pero al menos conservamos un buen número de recuerdos que nos hacen felices cuando los sacamos de la memoria. Yo hice “Los Inhumanos”, uno de los inventos más originales de la época. Fui el compositor y cantante solista del grupo durante diecinueve años, en los que viví todo tipo de aventuras e hice canciones como “Qué difícil es hacer el amor en un Simca Mil”, “Me duele la cara de ser tan guapo” o “Si pido otra cerveza más”, que forman parte de la banda sonora de la vida de unos cuantos habitantes de este país.

Mi sueño oculto siempre fue escribir, pero tuve claro que no me dedicaría a ello hasta no hacerme mayor. Mientras, trataría de vivir lo más intensamente posible. No quería ser uno de esos escritores que sacan los personajes y las situaciones de otros libros, no de sus vidas y experiencias reales, convirtiendo sus obras en un conglomerado de tópicos repetidos libro tras libro hasta el hartazgo. Yo quería tener un bagaje importante de historias vividas en carne propia para poder transmitir las emociones y los pensamientos que habían desencadenado en mi interior. He sido rico y pobre varias veces, famoso, repudiado, listo, idiota, feliz, infeliz, un líder, un gilipollas… así que creo haberlo conseguido. Ya me hecho mayor, he conocido personajes y vivido historias alucinantes y creo llegada la hora de mostrarlas en las estanterías de las librerías. Para ser sincero, me sentiría bastante jodido si después de haber pasado los últimos años de mi vida escribiendo historias, nadie las leyera.

Mientras sale mi primer libro juvenil ( “El lado oscuro de la luna“), he participado escribiendo el personaje de  Pater Iracundus en el libro de Elena Martínez Blanco, pasándomelo bastante bien en el proceso,ya que este personaje me ha permitido interpretar a alguien totalmente distinto a mí.

Puedes seguirme en facebook  y en el twitter y facebook de Pater Iracundus

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